La noche del 10 de octubre de 2024 en el nido del halcón, ubicado en la ciudad de Xalapa, Veracruz; los halcones de Xalapa se enfrentaron a Fuerza Regia.
El público fue entrando a la casa de los Halcones minutos antes desde el partido; la cita era a las 8 de la noche y es en punto de esa hora que ambas alineaciones salieron a la cancha; la primera en salir fue la del equipo rival “Fuerza Regia” acompañada de los abucheos del público, demostrando el apoyo y el amor al equipo local.
Tocaba el momento de la presentación del equipo local, que después de un baile por parte de las porristas, salieron de una manera épica, con todos los reflectores mirando hacia ellos y con el estruendo y apoyo de la afición acompañándolos.
Con ambos equipos ya en la cancha, se entonó el himno nacional mexicano y posteriormente ambos equipos se saludaron de una forma muy amistosa y respetuosa, algo que durante el partido se disolvería un poco.
Antes de comenzar con el partido, ambos equipos empezaron a practicar tiros, calentando motores y desempolvando sus habilidades para el juego, se notaba que ambos equipos tenían claro el objetivo, ganar.
El equipo de animadores de los Halcones y su mascota comenzaron a encender al público, debido a que el partido estaba por comenzar y requerían canalizar toda la energía de la afición para apoyar al equipo local, debido a que este no sería un partido fácil ya que se estarían enfrentando al primer lugar de la tabla. Con aplausos al ritmo de “We Will Rock You” de la banda Queen, el público estaba completamente prendido para el juego.
Todo estaba ya listo, los jugadores ya calentados y el público energizado; el conjunto regiomontano entró a la cancha primero y se presentó oficialmente su alineación, seguido por los de casa, los Halcones de Xalapa, que fueron recibidos con el estruendo de la afición.
El partido comienza en punto de las 8:18 de la noche y sin pasar mucho tiempo “Fuerza Regia” toma la ventaja anotando los primeros 2 puntos; los halcones no se dejaron y tan rápido como pudieron doblaron el marcador a 4-2; con el pasar de los minutos de este primer cuarto, los locales comenzaron a sacar mucha ventaja con un 13-4 a su favor. Las riñas entre equipos se hicieron notar desde el principio, los regiomontanos estaban jugando un poco más fuerte que los locales, cometiendo faltas pesadas; todo parecía que se venía un partido duro y tenso en todos los aspectos.
Los Halcones parecían llevar todo a su control, con ventaja y triples llevaban este primer cuarto como si fuera suyo; sin embargo todo cambiaría a falta de 5:20 minutos, ya que el equipo regiomontano despertó y comenzó a hacer la cuenta más chica, poniendo de su lado el partido a falta de un minuto con el marcador 19-17 a su favor. El primer cuarto termina de una forma inesperada, ya que el dominio del equipo Halcón parecía total y el que marcaría la pauta de este primer cuarto; esto demostró que no sería un partido fácil sino uno lleno de sorpresas.
Mientras los jugadores descansaban del primer cuarto, el equipo de animadores mantuvieron al público encendido; bailes de las porristas, la mascota halcón haciendo de las suyas y juegos de cámara mostrando la “Kids Cam” en las pantallas del estadio hicieron entretenido el descanso mientras el partido se reanudaba.
El segundo cuarto comienza y se empiezan a notar las nuevas reglas del juego, esta vez la ventaja se fue del lado rival, manteniendo cautivos y sin anotaciones por unos minutos a los Halcones, encestando y defendiendo; el conjunto Xalapeño no se dejó y se sacó de la manga un triple que los deja cerca de los rivales y con una anotación más, ponen el partido a su favor, sin embargo, la felicidad no les dura mucho, ya que, con su gran precisión para encestar tripletes, los regios aventajaron a los de casa de nuevo; los Halcones lograron empatar el juego otra vez pero fueron dominados de nuevo; el público por momentos se fue calmando debido a que su equipo estaba siendo dominado; existía decepción y resignación por la posible derrota de su equipo, es como si “el silencio invadiera todas las casas de Italia”. El segundo cuarto se lo llevó el conjunto regio, sin dudas, con un 35-42 a su favor.
En el medio tiempo, la Marchingband de los delfines se presentó para dar un poco de espectáculo con sus trompetas, trombones y tambores, junto con un zapateo folclórico, demostrando el talento que existe en nuestra ciudad desde generaciones pequeñas.
Los jugadores comienzan a calentar para la segunda mitad del juego; el equipo local se ve preocupado y sabe que tiene que hacer cambios para retomar el control del juego.
Mientras tanto, la afición se divierte con las dinámicas, en este caso, les tocó a las parejas demostrar su amor mediante la “Kiss Cam” donde algunas fueron reconocidos mientras otras fueron bateadas.
Comienza el tercer cuarto y el público comienza a hacer estruendo para apoyar de nuevo a su equipo, sin importar las bajas y la amplia desventaja de puntos, el público se entrega y muestra todo su apoyo a los halcones; estos comienzan a jugar y en un reñido tiempo donde, de nuevo, la dureza y la rudeza de los rivales se hizo notar lograron alcanzar a los regios y en un acto épico, remontan por un punto, poniéndose en ventaja con un 54-53 a su favor; parece que todo había comenzado de nuevo para los de casa.
Comienza el último cuarto y los regiomontanos retoman la ventaja, su facilidad y precisión para anotar tripletes de nuevo los pone en cabeza; todo parecía ya decidido, puesto que durante todo el último cuarto se llevaba una ventaja de 6 para el equipo rival, la dominación regia había sido prácticamente total durante todo este cuarto ya que, aún con respiros de los Halcones, no se encontraba la forma de voltear el juego a su favor; Fuerza Regia había hecho un trabajo increíble a la hora de anotar y parecía que así el juego iba a quedar.
A falta de 1 minuto para cerrar el partido, el marcador estaba 69-75 a favor de Fuerza Regia; los de casa tenían solo 60 segundos para anotar 6 puntos, prácticamente un milagro tenía que ocurrir, y es en este momento donde te preguntas “¿los milagros existen?”. Un triplete salió del equipo halcón a falta de 30 segundos y después de una jugada de defensa estratégica y una falta provocada por los regios, los halcones, a falta de 5 segundos, lograron tener la oportunidad de empatar el juego; debido a que la falta era de 3 tiros, los cuales, anotaron ante la emoción de la afición por ver que su equipo aún tenía la posibilidad de ganar y también, ante la incredulidad del entrenador de los rivales, que con las manos en la cabeza, no podía creer que algo así pasaría.
El marcador se quedó en empate, 75-75, un partido que se volvió personal, ningún equipo se iba a ir de la cancha hasta lograr la victoria y es así, porque el partido se definiría en tiempos extra.
El primer tiempo extra comienza, 5 minutos más para definir la victoria (o no) de cualquier equipo, la afición está a flor de piel apoyando a los locales y abucheando a los rivales; Fuerza Regia sabe que tiene ventaja en los tiros lejanos y con varios puntos de 3 vuelven a retomar la ventaja, ventaja que los Halcones no dejarían agrandar, sin embargo, con el pasar de los minutos fue increíblemente difícil para ellos no ser dominados, entre tiros y faltas, los del norte se pusieron arriba en el marcador y lo único que podía hacerles frente es ese espíritu de lucha que les quedaba a los locales.
A falta de pocos minutos el equipo halcón fue reduciendo el marcador y estaba todo por decidirse en una falta para los regios; si encestaban, todo acababa, si no, aún quedaba un poco de esperanza; el público fue determinante en este momento, ya que la bulla y el ruido que se generó fue tan grande y tan estruendoso que desconcertó al jugador del equipo rival, provocando que no encestará ninguno de los dos tiros que tenía.
83-85, no había más, una jugada y se definía todo, de nuevo, los halcones tenían la oportunidad de hacer la épica y salvarse un tiempo más; pero tras una mala jugada y el tiempo encima, no pudieron hacer lo que un tiempo antes hicieron; y en un final cardíaco los halcones cayeron derrotados por muy poco pero demostrando mucho.
El partido terminó y la afición se apagó, parecía un velorio, no había nada que celebrar pero sí que reconocer y mediante aplausos, despidieron al equipo de los Halcones, quienes tal vez se quedaron cerca pero su espíritu de lucha fue lo que destacó para todos.
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