manifestantes exigen un cambio en el modelo habitacional en Madrid


 

crónica escrita por: Gabriel Alejandro Aguilar Gonzáles 

El 13 de octubre , las calles de Madrid se llenaron de kilómetros de manifestantes que salieron a exigir un derecho fundamental: la vivienda. En una marcha que recorrió el corazón de la capital desde Atocha hasta la Gran Vía, se alzaron voces contra la creciente subida de los alquileres y la especulación en el mercado inmobiliario. Según la Delegación del Gobierno, la asistencia fue de 22.000 personas, aunque las cifras de los organizadores apuntaban mucho más alto, con la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) situando el número en 400.000 y el Sindicato de Inquilinas en 100.000.

Desde tempranas horas, jóvenes, familias y trabajadores se congregaron para denunciar el negocio que se ha generado alrededor de la vivienda. España enfrenta una crisis habitacional que afecta especialmente a los jóvenes, de los cuales el 66% entre 18 y 34 años sigue viviendo en casa de sus padres, una cifra alarmante si se compara con el 50% registrado en 2010. La protesta se transformó en un grito de desesperación por un modelo de vivienda que, para muchos, se ha vuelto insostenible.



El ambiente de la manifestación fue enérgico y reivindicativo. A medida que la marcha avanzaba, los manifestantes coreaban lemas en favor de la regulación de los pisos turísticos y lanzaban fuertes críticas a la gestión del gobierno en este tema. “Se acabó la impunidad de los caseros. Si sigues subiendo los precios, vamos a dejar de pagaros”, exclamaba Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, marcando uno de los momentos más intensos de la jornada.

Al llegar a la confluencia de la calle Alcalá y Gran Vía, se leyó un manifiesto donde se exigía un cambio urgente en el modelo de vivienda y la dimisión de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, quien ha sido señalada por su gestión en este ámbito. . La huelga de alquileres se perfiló como la principal herramienta de presión del colectivo, en un esfuerzo por frenar lo que considera un abuso por parte de los propietarios y las administraciones.


El presidente de la FRAVM, Jorge Nacarino, resaltó la urgencia de una respuesta clara por parte de las autoridades. “Es urgente que las administraciones apuesten por un claro cambio de modelo de vivienda”, expresó, poniendo el foco en la necesidad de medidas concretas y efectivas que protejan el derecho a la vivienda digna.

La marcha, que concluyó en medio de aplausos y cánticos, reflejó el creciente malestar de miles de personas que luchan por una vivienda accesible en una de las ciudades más caras del país.

 

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